lunes, 28 de marzo de 2011


Nombre: Mónica Andrea Álvarez
Asignatura: Pedagogía y Literatura

TEXTO OPINTATIVO LA EXPERIENCIA DE LA LECTURA
En muchas ocasiones se ha discutido acerca de los procesos de lectura y las diferentes formas de llevar a cabo la ejecución de este tipo de actos en las personas, en las escuelas de nuestro país encontramos desafortunadamente muchas falencias acerca de este proceso, pero hay una situación efímera frente a esta problemática, encontramos  actividades donde la secretaría de educación fomenta el arte de crear, leer y transformar a través de la lectura.  Esto nos indica que el estado está interesado en este tipo de procesos en los cuales se ve de mayor importancia  de inmiscuir a los  jóvenes, niños y en general a toda la familia.

Mirando esto desde un punto de vista crítico estaríamos afirmando que el interés por llevar a cabo estos procesos es bastante grande, entonces como dice la Rosa si vivimos un mundo donde sucede muchas cosas  los libros de literatura ¿harán parte de estos sucesos?,  se cree que en los textos se  plasma la realidad de una sociedad y a partir de esto se puede estar hablando de formación.
Buscar procesos de formación que terminen rompiendo esquemas y transformando la mente, no es fácil,  pero esto no indica que sea difícil, lo importante en este rol de juegos es buscar la estrategia que permita atracción a la lectura.
“Tomarse en seria la lectura como formación, puede ser, me parece, un modo de quebrar esas fronteras y un modo de afirmar la potencia formativa y transformativa de la imaginación”.

Para que la lectura se convierta en una herramienta de transformación, no solamente se requiere de conciencia en este acto, esto implica  más que “conciencia” pasión, está que se ha perdido con el pasar de los días, esta que ya no se tiene y  por esta razón,  todo lo que pasa a nuestro alrededor no importa no nos toca, las noticas, el periódico, la música, la literatura etc,  hacen parte de una lectura, pero no  prestamos atención  a esto, cada uno de estos eventos pasa como el agua entre las manos y no deja huella, esta huella inmutable que permitiría no solo transformar la vida personal si no la vida colectiva, donde habría mayor sensibilidad  a lo que nos rodea. Esta sensibilidad  es aquella  hacha  capaz de romper todos los esquemas, el amor por la lectura  permite ver horizontes desconocidos, conocer otras culturas y de ellas alimentarnos todos los días.
“Consumimos arte, pero el arte que consumimos nos atraviesa sin dejar ninguna huella, en nosotros”.

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